Publicado el 14 de diciembre

Por Dominique Abouaf

Dominique es una de nuestras visitantes a las obras de Rogelio Salmona en Bogotá, especialmente las construidas en ladrillo. A partir esa experiencia, Dominique de regreso a París, su ciudad natal, empezó a recorrerla con más detenimiento, observando las obras construidas en ladrillo. Investigó sobre sus orígenes y nos envió este maravilloso escrito ilustrado con fotografías de su autoría que queremos compartir en esta edición.

París específicamente, los edificios de ladrillo jamás habían llamado mi atención como ha sido el caso desde que comencé mi investigación sobre el asunto. Muchas veces, casi siempre en realidad, uno vive en una ciudad y pasa al pie de edificios sin verlos, por varios motivos: porque tiene prisa, está preocupado, o va a su trabajo. Hoy en día, mucha gente camina mirando su celular.

“La fachada de una casa no pertenece a su propietario sino a el que la está mirando.”Proverbio chino

Personalmente, hasta hace poco, tenía la costumbre de observar los edificios de ladrillo cuando iba al norte de Francia o a Bélgica. Pero para escribir este “ensayo”, me puse a examinar más minuciosamente los edificios de ladrillo durante mis caminatas y poco a poco ¡el ladrillo se ha vuelto como una obsesión para mis ojos y el de mi cámara! Sin embargo, desde muy joven, siempre he mirado los edificios, sus esculturas, sus mascarones, el hierro forjado de las puertas, etc. pero jamás había contemplado los edificios de ladrillo con tal atención.

En la primera parte de este “ensayo” hablaré del ladrillo en París más que todo, trataré a lo menos. En la segunda, podrán mirar varias fotos para que se den cuenta del trabajo del ladrillo en los edificios parisinos casi exclusivamente. No son fotos del Internet, son fotos personales, y claro, les pido disculpas por mi estilo. Gracias.

“La arquitectura es la transmutación de un ladrillo sin valor en un ladrillo de oro.”Alvar AALTO

Los primeros edificios en ladrillo fueron construidos en el sur-oeste de Francia en los siglos XIII y XIV. En Toulouse, la “Ciudad Roseada”, la basílica Saint-Sernin y el Convento de los Jacobins; la catedral Sainte-Cécile en Albi y un puente antiguo en Montauban son testimonios sobresalientes del uso del ladrillo que en aquel momento no se conocía en otras partes de Francia. Sin embargo, aparece en el norte y el centro del país en el siglo XV, utilizado para la construcción de castillos especialmente. En París se encontrará más tarde como consecuencia de una tragedia: el 25 de octubre 1499, el puente Notre-Dame, en el río Seine, se derrumbó. Era de madera, y soportaba 60 casas; mucha gente murió. Seis años después, el rey Louis XII recurrió a Fra Giovanni Giocondo, arquitecto famoso en Italia, para la reconstrucción del puente. Y él fue probablemente (no se sabe exactamente) el instigador de la introducción del ladrillo para la construcción de las casas en Paris.

Pasa otro siglo. Para embellecer y modernizar la ciudad, los reyes promueven la construcción de dos plazas, la Place Royale (Plaza Real), que tiene la forma de un cuadrado, y la Place Dauphine la de un triángulo y el ladrillo tal como la piedra, son los materiales escogidos para la construcción de las casas de prestigio alrededor de esas dos plazas. La Place des Vosges (la antigua Plaza Real, que se llama así porque durante la Revolución les Vosges fue el primer departamento que pagó sus impuestos) es una de la más emblemáticas de París tanto por su ubicación central como por su belleza. Los edificios de la Place des Vosges casi todos construidos por la gente adinerada que quería tener su “hotel particulier” (su mansión), tienen un estilo específico, por el uso de 3 colores: el azul de los techos de pizarra, el blanco de la piedra y el rojo del ladrillo (como una anticipación de la bandera francesa). Entonces el ladrillo en esos días fue el signo distintivo de los que tenían dinero.

Sin embargo, ese material desaparece por mucho tiempo. Pero al fin del siglo XVIII, fue utilizado para construir corrales, gallineros o granjas. La Aldea de Marie-Antoinette, en los jardines de Versailles, puede explicar el renovado interés por el ladrillo, que se va a confirmar un poco más tarde, a partir de 1830. De hecho, la mecanización, que va de la mano con la revolución industrial, fue como un trampolín para la fabricación del ladrillo. La invención de la máquina que produce 30.000 ladrillos al día (versus 5. 000 hasta este momento) significó:

  • Un costo mucho más bajo
  • La vulgarización de su uso
  • La posibilidad de manufacturar ladrillos de diferentes colores e introducir la policromía en las construcciones.

En esa época una muralla fortificada de ladrillo (conocida como la de Thiers) es edificada de 1841 a 1844, para defender París en caso de una guerra (larga de 35 kilómetros, con 94 bastiones y 16 fortines – destruidos después de la primera Guerra Mundial)

Más importante, el desarrollo del ladrillo estuvo íntimamente relacionado con un cambio de la política de la vivienda. En la primera mitad del siglo XIX, las condiciones de vida eran “simplemente” deplorables para la mayoría de los franceses, y por primera vez, el gobierno contempla tomar medidas para enfrentar la situación. En abril de 1850, una ley es promulgada, estableciendo modestamente, hay que reconocerlo, los fundamentos para sanear las viviendas antihigiénicas en Francia – ¡casi todas en realidad! Su implementación será muy restringida salvo en Paris, pero gradualmente la idea va a encontrar su lugar. A partir de 1885, empieza verdaderamente una cruzada pro vivienda popular, iniciada unos años atrás por dueños de empresas influyentes y entonces, fruto de iniciativas privadas originalmente.

Cerca de sus fábricas o de sus minas en el Norte del país, edifican los primeros alojamientos obreros… en ladrillo rojo precisamente.

Casas para obreros cerca de una mina en LENS

El propósito social es indiscutible, aún si oculta otra voluntad, la de neutralizar las reivindicaciones de sus obreros y las dos plagas mayores en esa época, la sífilis y el trago, que afectan la productividad – ¡primero el interés de los dueños!

Sin embargo, esos empresarios son los primeros que introducen el concepto del higienismo en las viviendas.

Uno de los ejemplos más famosos en Francia es el Familistère de Guise, en el Norte, construido por Jean-Baptiste Gaudin (dueño de una manufactura de estufas), y conocido por su tamaño y el color rojo oscuro de su ladrillo.

El Familistère: 500 apartamentos, un kindergarten, una escuela mixta y laica, un teatro, una piscina y almacenes.

Modelo del sitio

Unas fotos del Familistère, un lugar increíble

En noviembre 1894, dos diputados hacen aprobar por votación una primera ley en favor de los HBM (Habitations Bon Marché = hogares baratos); un concepto elaborado al tiempo de la exposición universal de 1889. En abril de 1906 una nueva ley la completa y cuatro años después, por primera vez, la noción de “derecho a la vivienda” es mencionada. Más interesante, el ladrillo es escogido como material de predilección para los edificios a punto de ser construidos. Por supuesto, hay que reconocer que las diferentes exposiciones universales de la segunda mitad del siglo XIX contribuyeron a la generalización de la teja y del ladrillo, lamentablemente, los diferentes pabellones que hubieran podido atestarlo fueron destruidos.

No obstante, el ladrillo ya había sido utilizado para la construcción de talleres, fábricas, edificios muy sencillos. Todavía no se concibe como un material apropiado para edificios más prestigiosos; sin embargo, antes de la primera guerra mundial, aparecen los aparejos de ladrillo en ciertos edificios, unos realmente lindos. La guerra va a suspender ese proceso de construcción.

En diciembre de 1912, la ley Bonnavay permite a los municipios y los departamentos crear agencias públicas de HBM ( Office public d’habitations bon marché, OPHBM). La guerra frena el movimiento, muchos edificios son destruidos, lo que intensifica la crisis del alojamiento al final del conflicto, y exaspera las peleas sociales. En París precisamente, las condiciones de vida de la gente son particularmente desfavorables, la insalubridad realmente tenaz y el mercado inmobiliario insuficiente.

Este contexto social, intensificado por la disminución de la natalidad y el éxodo rural, explica porqué el proceso de construcción de nuevos edificios de tipo HBM va a ir acelerándose. Y todavía más importante, la ley del 19 de abril 1919 aprueba el desmantelamiento de la muralla de Thiers, y la administración de París, que desde 1914 tiene una agencia pública de HBM (OPHBM), puede adquirir las fortificaciones encerrando la ciudad en su totalidad – formaban la “zona” donde vivía la gente más indigente en viviendas precarias o “bidonvilles” (como favelas). Tal adquisición representa un área larga de 35 km y ancha de 400 metros:

  • 40 serán lo que se llama los Bulevares de los Mariscales (rodeando París)
  • 250 dedicados a la creación de una “cintura verde” de parques, jardines públicos y campos deportivos
  • y entre los dos, la “cintura roja” de HBM.

Así empieza una de las más importantes obras arquitectónicas en la capital, sobresaliente por su nivel formal. De hecho, esas construcciones son el resultado de unas reflexiones económicas, técnicas y de sanidad muy exhaustivas. La preocupación higienista (más que todo la lucha contra la tuberculosis) se nota en la presencia de pequeños jardines entre los edificios de un mismo conjunto, en la disposición de las habitaciones, y de la importancia de la luz adentro, entre otras cosas.

Ese anillo de edificios se llama “cintura roja”

  • Por el uso intensivo del ladrillo, predominantemente rojo oscuro
  • Por las ideas políticas de los inquilinos de los apartamentos

Mirando este mapa de París cuidadosamente, aun sin conocer el francés, pueden darse cuenta que la palabra “porte” (puerta) aparece alrededor de Paris “intra muros”. Antes, para entrar en la capital, había que pasar por ciertas de esas puertas y pagar un impuesto, como un peaje. Una mayoría de HBM se encuentra en sus alrededores.

Hoy, caminando en los barrios cerca de esas “puertas” (solamente quedan dos vestigios en París), el paisaje parece ser más o menos el mismo.
Aquí les muestro un ejemplo de esos edificios cerca donde vivo (vivo en Montrouge, cerca de la Porte d’Orléans):

A pesar de las diferencias, dependiendo de la personalidad pero también del origen geográfico de los arquitectos, uno se asombra de la recurrencia del ladrillo… uniforme solamente si uno no presta realmente atención a la arquitectura de su barrio por ejemplo. Ustedes se darán cuenta de las diferencias con las fotos de la segunda parte.

El ladrillo es escogido en todas partes por los mismos motivos:

  • No necesita ningún mantenimiento especial
  • No es tan costoso
  • Es un material fuerte
  • Se utiliza para combinar con las estructuras de hormigón armado
  • puede tener varios tonos dependiendo donde es manufacturado, y entonces estimula la creación de efectos gráficos. Como lo escribió André Lurçat, “gracias a su color, una variedad más grande de diseños puede ser integrada en una apariencia.”

Pronto, familias con niños van a ocupar esas habitaciones HBM, ubicadas en su mayor parte en el sur y el este de París – el oeste estando ocupado por gente adinerada. Esa afluencia hacia la periferia de la capital implica en sus consecuencias lógicas la construcción de varias infraestructuras de proximidad: escuelas, piscinas, gimnasios, iglesias, estaciones de bomberos… todas construidas de ladrillo (de ladrillo rojo casi todas), tal como los amparos y ciertos ordenamientos en los jardines públicos y parques. Si en el decenio 1920-1930, la policromía fue de moda, en los años 30 y adelante, aparece demasiado superficial a los arquitectos. Entonces, para darle preferencia a más sobriedad, seleccionan una paleta cromática menos amplia y enfatizan la disposición de los ladrillos. Centran su atención en diseñar varios motivos, diferentes formas geométricas en ladrillo, obras casi estéticas, sofisticadas a veces, en relieve sobre las fachadas (se podrán dar cuenta en las fotos de la 2ª parte). En esos años precisamente, son construidos edificios de calidad como los liceos, edificios para la enseñanza superior),oficinas, iglesias…

Nuevamente, la 2ª Guerra Mundial no permite seguir construyendo nuevos edificios. Además, 400.000 edificios son destruidos y 2 millones más dañados. La sociedad padece de la superpoblación y la insalubridad, por eso a final de 1944 el Ministerio de la Reconstrucción y del Urbanismo es creado (en 1919, la ley Cornudet había reconocido el urbanismo como tal). Las clases populares y medias son las más afectadas por la crisis, una oleada demográfica sin precedente inunda la sociedad, entonces el problema de la vivienda resulta crítico como nunca antes. En 1953, es un asunto prioritario, y empieza la construcción de los grandes conjuntos habitacionales, en forma de “barras” (bloques?). La noción de HBM desaparece como tal, y se habla ahora de HLM (Habitations à loyer modéré – vivendas de alquiler económico).

Veinte años más tarde, el gobierno inicia otra política, la de las “ciudades nuevas”, satélites en la periferia de las grandes ciudades, París especialmente. En toda esa época, el ladrillo no es el material emblemático de las construcciones, sin embargo, más recientemente ha reaparecido para construir edificios y oficinas.

SEGUNDA PARTE: MI RECIENTE EXPERIENCIA RECORRIENDO LA CIUDAD

París es como un museo de la arquitectura por la diversidad de los estilos de los edificios, y la de los materiales utilizados a lo largo de los siglos. El ladrillo es como una obra musical, una composición con su tema y variaciones. Los tonos, más o menos claros u oscuros, son como los modos mayor y menor, la disposición de los ladrillos representa el ritmo de una construcción, y el relleno su compás.

Mirando, contemplando, comparando docenas de fachadas en París y en varios sitios, me ocurrió tal comparación.

Espero modestamente que las siguientes fotos, todas fotos personales, les darán la posibilidad de percibir esas vibraciones arquitectónicas.