El arquitecto Jairo Agudelo, Magíster de la Universidad Nacional de Colombia, doctorado Cum Laude de la Universidad de Valladolid 2017 y docente Investigador de la Facultad de Ciencias del Hábitat de la Universidad de La Salle Bogotá, quiere compartir con nosotros algunas de sus reflexiones en torno al trabajo El espacio – cuerpo. Tesis de doctorado Cum Laude: Empatías Urbanas. La Lectura semiótica del espacio y la construcción de sentido urbano.

En los ámbitos académicos Latinoamericanos, durante los años 90´s, se difundió la idea que la cualidad poética de lo arquitectónico o urbano dependía del alta calidad estética del espacio, así fue como la capacidad del espacio para estimular los sentidos fue el logro extraordinario de algunos de los proyectos más representativos de arquitectos como Rogelio Salmona, Luis Barragán, Simón Vélez, Herbert Baharech, Ricardo Legorreta y otros; la siguiente reflexión quiere adentrarse en los fundamentos de esta designación del espacio, en su poder para estimular los sentidos y así construir un tipo de recordación físico simbólica que genera la construcción de un presente más intenso y profundo (Agudelo. 1994-2012).

Palabras Clave: Espacio habitado, Estética del espacio, Habitabilidad, Semiología del espacio.

Imagen 1: La pileta urbana, muy íntima. Torres del parque
Fuente: el autor Bogotá octubre 2018

La concepción del espacio en la tradición clásica oriental será la base para construir una reflexión sobre el espacio que permitirá establecer su cualidad poética, pues concibe al espacio como una dimensión muy simbólica de la realidad, esta visión representada en el poema número once (11) del Tao Te Ching permite al espacio tener un valor original fundamental en la construcción del sentido de lo físico.

 

Treinta radios se unen en el centro;

Gracias al agujero podemos usar la rueda.

El barro se modela en forma de vasija;

Gracias al hueco puede usarse la copa.

Se levantan muros en toda la tierra;

Gracias a las puertas se puede usar la casa.

Así pues, la riqueza proviene de lo que existe,

Pero lo valioso proviene de lo que no existe (Lao T. 2003)

 

Imagen 2: Torre y barrio
Fuente: el autor, Bogotá octubre de 2018

Así como lo concibe el poema, aquello que no existe contiene un valor muy superior que aquello existente, esta concepción obedece a que el Tao se representa en el mundo real en dos dimensiones: lo existente y lo no existente; así, la filosofía china taoísta establece un origen simbólico muy relevante para el espacio; el espacio es la condición fundamental para entender el objeto, el espacio es protagonista en la construcción de la realidad y en la relación del habitante con el mundo de los físico.

El espacio como lo no existente, representa la otra dimensión del objeto, el anti-objeto, una realidad inmaterial a partir del cual se construye el sentido de lo tangible; podría afirmarse que en el espacio representa el estado intermedio entre el Tao y la realidad objetiva.

Con el ejemplo de la copa, el poema propone que el sentido depende de la interpretabilidad o usabilidad del espacio, de tal manera que para lograr sentido la copa es en esencia su espacio, de esta manera el espacio y la manera de ser habitado, sustenta la construcción simbólica de la realidad física de la copa. Así en oriente la cualidad plástica de lo material resulta ser el último y no el primer eslabón en la construcción del sentido más profundo de la realidad.

El espacio es la dimensión de la realidad desde la cual el habitante construye el sentido de su existencia, esto lo define el poema como lo valioso, lo mismo ocurre con el muro, con la casa, o con la ciudad; el espacio es la génesis del sentido. Pero ¿cuál es el sentido simbólico real del espacio? de acuerdo con el poema de Lao Tsé, el espacio adquiere su valor fundamental en su experimentación.

 

Imagen 3: Interior Torres del parque
Fuente: El autor Bogotá, octubre de 2018

Como lo afirmara Luis Barragán: La función de la arquitectura debe resolver el problema material sin olvidarse de las necesidades espirituales del hombre. Las otras necesidades humanas son aquellas que alimentan lo cotidiano con imaginación y sentido. Algunos arquitectos latinoamericanos de finales del siglo xx, como los citados dentro de los que destaca Rogelio Salmona han propuesto una arquitectura que buscan algo más que cumplir con el modelo funcional moderno, basado solamente en la cualidad del objeto y su función de uso, una arquitectura de los valores del lugar, el paisaje y la cultura; Salmona logra construir espacios que pretenden exaltar el espíritu del habitante a partir del enriquecimiento de esta experiencia con valores estéticos más figurativos y simbólicos, por lo que ha sido designada por algunos como arquitectura poética.

Desde esta perspectiva, la experimentación del espacio da sentido a la realidad y adquiere valor simbólico cuando sus cualidades estéticas de color, luz, materiales y formas hacen referencia a una historicidad cultural determinada; el espacio que da sentido la realidad adquiere además de sentido existencial, un sentido histórico cultural, estético y simbólico, un sentido poético.

Muy a la manera del realismo mágico, este tipo de espacio se establece como una realidad exaltada, la imagen del espacio es tan fuerte que gana su designación, pues su naturaleza simbólica lo lanza fuera de sí mismo; Octavio Paz, explica cómo la imagen del poema está más allá de las palabras “…la piedra de la estatua, el rojo del cuadro, la palabra del poema, no son pura y simplemente, piedra, color, palabra; encarnan algo que los trasciende y traspasa. Sin perder sus valores primarios, su peso original, son también como puentes que nos llevan a otra orilla, puertas que se abren a otro mundo de significados indecibles por el mero lenguaje. Ser ambivalente, la palabra poética es plenamente lo que es: ritmo, color, significado y, así mismo, es otra cosa: imagen. La poesía convierte la piedra, el color, la palabra y el sonido en imágenes, y por el extraño poder que tiene para suscitar en el oyente o en el espectador constelaciones de imágenes, vuelve poemas todas las cosas de artes.” (Paz, 1972, p. 22).

Esta afirmación de Paz debe ser trabajada en dos partes: en primera instancia Paz propone que los elementos tangibles, objetuales, incluso las palabras son los que producen la imagen pues al combinarse poéticamente logran ser mucho más de lo que son. En segunda instancia, que ellos son algo más que lo que vemos de ellos y que eso que contienen los trasciende, que son el puente que los llevan a otra orilla, un mundo de significados indecible con las palabras que pudieran ser signos. A este mundo de significados el habitante es inducido por los elementos, de esta manera aparece el espacio y la contemplación haciendo su trabajo, impulsando este viaje que se inicia en los elementos arquitectónicos y viaja hasta el mundo de los significados.

En lo poético, las palabras son organizadas por el poeta de tal manera que logran ir más allá de sí mismas, haciendo parte de una estructura sintáctica original mayor y construyendo el verso que se eleva sobre el mundo pragmático de la frase, así, el poeta rompe el límite de la significación, genera la imagen del poema, estimulando de manera extraordinaria la imaginación del lector.

De la misma manera, los designados poetas del espacio como el arquitecto Samona, ensamblan de una manera muy específica los elementos que conforman el espacio, logrando un fuerte impacto sobre los sentidos: texturas, colores, luz, consolidan su poder estético en el espacio; esta híper-estetización del espacio, estimula los sentidos y la imaginación, generando evocaciones que enriquecen de manera extraordinaria la experiencia espacial. Así se puede afirmar que Los elementos arquitectónicos y urbanos como las palabras, son lo existente y el espacio como la imagen es lo no existente. En esta especie de fórmula cualitativa se encuentra la explicación del poder espacial fundamentado en la imagen estética, en la imagen que proviene de la estimulación de los sentidos. (ver imagen 1)

FALTA IMAGEN

Imagen 4: El espacio como la imagen es lo no existente
Fuente: el autor

Pareciera que la imagen se logra a partir del juego compositivo de los elementos que se organizan y estructuran como las palabras en el verso; la frase representaría la realidad pragmática y el verso esa otra orilla donde la imagen poética habita. De tal suerte que el manejo de los elementos, su organización y estructuración puede hacer la diferencia entre un espacio funcional y uno poético.

Es claro que la composición que estimula la imaginación del habitante es producida por una suerte de combinación extraordinaria de los elementos tangibles y que es en el espacio donde su información se consolida, de esta forma se explicaría la fuerza de los espacios en la obra del arquitecto Rogelio Salmona. Este espacio poético construye su fuerza a partir de las cualidades físico-simbólicas de los elementos que los configuran, es una imagen que tiene su origen en lo plástico, es una fuerza estética que estimula los sentidos y que, si se inspira en el lugar, en el paisaje o en las herencias, puede lograr efectos evocadores que construyen la vivencia contundente del espacio. Un juego de lo físico sobre los sentidos que son estimulados con experiencias sobre las cuales surge lo simbólico y lo espiritual. (ver imagen 1y 5)

Imagen 5: El lugar de los elementos sugeridos
Fuente: El autor octubre 2018

Así lo han creído muchos arquitectos al perseguir esta híper-estetización del espacio urbano y arquitectónico, donde la estimulación de los sentidos a partir de efectos de luz, color, formas, texturas o relaciones conseguía estimular el cuerpo y el espíritu de tal manera que la experiencia del espacio resultara extraordinaria y por lo mismo memorable. No se pude dejar de pensar en el salón de los espejos y todo el mundo sensualista cortesano barroco, el fenómeno neobarroco expuesto por Calabresse. (1999).

De esta manera, fueron nombradas poéticas algunas arquitecturas de finales de la modernidad en Latinoamérica, poéticas, por su capacidad para estimular los sentidos y evocar imaginación a partir de la experiencia físico-estética y simbólica del espacio.

La poética del espacio (Bachelard, 1997) es fundamental en la historia de la semiología espacial, en Bachelard, las cualidades de localización son las que otorgan al espacio su cualidad simbólica, la buhardilla al estar en lo alto de la casa evoca libertad, ensoñación, el sótano al estar debajo es lo oscuro, lo oculto, la experiencia plástica es fundamental pero su localización dentro de una estructura espacial mayor es la que otorga al espacio un sentido topológico trascendental. La contemplación ya no es suficiente porque la localización no se puede entender solo con los sentidos, esta cualidad topológica del espacio le otorga un sentido que sobrepasa la contemplación estética, el asunto estético también es topológico y simbólico.

El Presente

En Octavio Paz (1990) la búsqueda del presente representa el retorno al sentido de la realidad, este encuentro se lograría con espacios poéticos producto de su riqueza plástica y su cualidad topológica. La experiencia del espacio es más fuerte y memorable porque el espacio tiene el poder de construir el presente a partir de la experiencia espacial. Sin embargo, hace falta encontrar el tercer elemento en consideración, la acción y aquí aparece el acontecimiento o el evento como unidad básica del presente, el que definirá la cualidad social del espacio, pues no se hablaría ya de la función de uso del espacio, sino de su capacidad para contener un evento que es social y político, dimensión que la obra del arquitecto Salmona logra de manera extraordinaria en el conjunto residencial Torres del parque. (Téllez. 2005). (ver figura 6).

Imagen 6: Estudiantes, Interior Torres del parque.
Fuente. El autor. Julio de 2018

De esta manera el discurso posmoderno en Latinoamérica genera arquitecturas del lugar y del espacio, donde la experiencia estética sobre estimula los sentidos construyéndo sentido para el tiempo presente. De esta generación algunos han sido reconocidos por su gran contribución a la historia de la arquitectura y de la ciudad, contribuciones todas que reelaboran estéticamente el lugar, su paisaje y su historia, traduciendo en experiencia de los sentidos los datos plásticos culturales y simbólicos, como color, texturas, materiales, relaciones espaciales únicas y memorables, logrando estructuras espaciales estimulantes en lo arquitectónico y en lo urbano, esta actitud poetizante del espacio y de su experimentación, marcó una época.

Es claro que, esta búsqueda de un espacio estimulante de imaginación tenga tanto impacto en lo arquitectónico como en lo urbano, la obra del Arquitecto Rogelio Salmona es un ejemplo extraordinario, por ejemplo: el Eje Ambiental sobre la calle 13 o avenida Jiménez, en el centro de Bogotá, representa la intención de llevar a la calle estas ideas. (ver imagen 7).

Imagen 7: Eje Ambiental
Fuente: El autor, Bogotá octubre 2018

El presente, es entonces el tiempo que se llena de percepciones altamente memorables gracias al poder estimulante de la imagen estética, el espacio consolida la profundidad esta temporalidad, donde una gran impresión físico-simbólica de los sentidos y del código cultural del habitante, acompaña a un acontecimiento o unidad de acción humana denominada evento. El presente recobra vida en el cuerpo del habitante y la profundidad del presente se hace infinita, la vivencia además de ser estética implica también lo social. De esta manera lo estético y lo social son contenidos por el espacio que de acuerdo con sus cualidades y relaciones potencializan y contienen al tiempo presente, como la acción y la contemplación que propone Paz.

Se buscará entonces, el valor de la acción, donde las formas de relación cotidiana con el espacio proponen nuevas significaciones a partir de las cuales se genera el relato urbano. Al respecto se pueden estudiar dos obras representativas: La invención de lo cotidiano (De Certeau, 2000) que otorga valor a la pequeña escala y El andar como práctica estética (Carieri, 2009) que al acercarse al dadaísmo y al situacionismo presenta el caminar como una forma de descubrir la verdadera naturaleza de la ciudad y del habitar humano. Los asuntos tratados por este texto ilustran la importancia y trascendencia de la espacialidad en la obra de arquitectos como la de nuestro maestro Rogelio Salmona, los cuales trascienden hoy la historia, enriqueciendo con la experiencia estético - simbólica que otorgan sus espacios, la historia de nuestra cultura.

Referencias.

AGUDELO (2002) Presente – Habitabilidad el espacio. Universidad Piloto de Colombia, Bogotá

AGUDELO (1994). La imagen poética del espacio. Tesis de Maestría Universidad Nacional de Colombia 1994.

AGUDELO (2012). Intangible. Acontecimiento Urbano – Su estructura simbólica y valor cultural. Universidad de La Salle Bogotá.

BACHELARD, G. (1997). La Poética del Espacio. Cuarta reimpresión. Ed Fondo de Cultura Económica. México D.F. México.

CALABRESE, O. (1999). La era neo barroca. Ed Cátedra: signo e imagen. Madrid

CARIERI, F. (2009). Walkscapes - El andar como práctica estética. Gustavo Gili, Barcelona. ISBN: 978-84-252-1841-5

DE CERTEAU, M. (2000). La invención de lo cotidiano. Universidad iberoamericana. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero. México D. F.

LAO, T. (2002). Tao te Ching. Interactiva di Guido Mar.

PAZ, O. (1972). El arco y la lira. Ed fondo de Cultura económica México DF

PAZ, O. (1990). La búsqueda del presente. From Les Prix Nobel. The Nobel Prizes

Ed. Tore Frängsmyr, [NobelFoundation], Stockholm,1991.

http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1990/paz-lecture.html

TÉLLEZ, G. (2005). Rogelio Salmona Obra completa 1959 – 2005. Fondo editorial Escala Bogotá p. 177.

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